No mires atrás (cuando leas éste relato)

Otra semana más y ahí estaba. Viernes, de noche, sin plan y sin ganas de tenerlo.
Ropa vieja, cocacola, radio musical e internet. Mucho tiempo por delante.
Fotologs, blogs, noticias y foros. La misma mierda de siempre.

Según su edad debería estar por ahí. Cenas con amigos o compañeros de trabajo. Un concierto, un espectáculo. Cine con una pareja ideal. Ella estaba sola. Sola queriendo. Sola sin querer.

A ritmo de click del ratón la noche avanzaba. Primero, de fondo, se oía a los vecinos con prisas. Después se oyó su puerta. Después los vecinos de cena. Después los vecinos con música. Ahora los vecinos no estaban. ¿Sola en el edificio? Sí. Es muy posible que sí.

Un enlace, una página nueva, un título interesante, un relato que leer.

En ese momento la cosa cambiaba, la curiosidad llamaba su atención y su actitud hacia el mundo se volvía menos deprimente, aunque sólo fuera durante los próximos párrafos.

Leía totalmente absorta del mundo sin darse cuenta que el viento, que soplaba con fuerza aquella noche, estaba en silencio. Leía sin percatarse que su grifo ya no goteaba, sin apreciar que la radio no sonaba y sin saber que incluso el mecanismo de su reloj, había dejado de latir. Sólo había silencio. Un silencio que atravesó su cuerpo de pies a cabeza. Un silencio frío.

El texto se volvía más y más interesante. Hablaba de la muerte, del más allá, de los espíritus y del diablo. La letra cada vez se hacía más y más pequeña y el fondo más y más oscuro. Ella, cada vez estaba más y más cerca de la pantalla. El espíritu del relato rodeaba su cuerpo y acercaba más su alma hasta mezclarse en uno. El texto la poseía.

De repente un golpe. Pas!!
El viento, que volvía del infierno, entraba en su casa abriendo una ventana de golpe y alborotando su presencia.
Los vecinos volvían borrachos a su casa y el grifo volvía a su vida perenne y repetitiva dejándose ganar por una gota cada dos segundos.

Ella volvía a su realidad en mitad del relato.
Poco a poco se fue concentrando y sintiendo el texto rodeando su cuello.
Las líneas avanzaban y el amor por lo oscuro se hacía cada vez más intenso e insoportable. Su cuerpo se estremecía con casa punto y aparte hasta el último.
Al leer el último punto y aparte, sin tocar nada la pantalla se quedó en negro.

De fondo el aire gritaba con sollozos casi humanos un gemido aspirado: No mires atrás
Asustada, sus cinco sentidos se agudizaron y esta vez escuchó a sus vecinos muy a lo lejos decir: No mires atrás
Agachó la cabeza y entre las interferencias de la radio, que volvía a sonar, escuchó una voz aterradora que le hizo estremecerse de miedo. La suya propia: No mires atrás.

Temblando se centró en la silla queriendo mirar al infinito pero algo le obligó a centrarse en la pantalla. Había imágenes muy borrosas de una habitación. Era su habitación. En ella había sentada una chica. Ella. Se veía de espaldas desde la puerta. Las voces que la gritaban que no mirase atrás se multiplicaban como si mil personas la estuvieran susurrando al oído. Voces desesperadas, voces de pánico, voces lejanas, voces impotentes.
De repente en la imagen una figura. Se acercaba a ella por la espalda, despacio pero directa. Llevaba su misma ropa, tenía su mismo pelo, andaba como ella. Era ella también.

Se giró y la escena se volvió caótica. Era un cúmulo de sensaciones. La adrenalina circulaba por su cuerpo haciéndola hervir de frío y calor, el miedo le impedía ver, la angustia hacía que no escuchase nada claro y el terror había anulado su voz.
Golpes, manchas negras, manchas blancas, brazos agitados, su cuerpo revolviéndose, su cabeza a punto de estallar, el suelo en el techo, doscientas manos que la agarraban, respiración entrecortada de aire sin oxígeno, arañazos, cortes, sangre cayendo hacia todos lados. Dedos gélidos que le abrían heridas y la arrastraban hacia todos los lados.

Un segundo después ella volvía a estar sentada en su silla delante del ordenador apagado. La radio volvía a sonar. Los vecinos se contaban voces las anécdotas de la noche, el grifo goteaba y el viento movía las esquinas de las cortinas como cualquier noche de verano.

Ella no sabía que había pasado. Volvía a estar en su silla en la posición original.
Agotada y todavía muy conmocionada intentaba relajar sus músculos y miraba hacia todos lados buscando indicios de lo que había pasado. Intentó respirar fuerte y se dio cuenta. Centró su atención en su cuello que algo lo comprimía con fuerza. Era delgado y estaba muy tenso. Apenas le dejaba pasar una pizca de aire, insuficiente sin duda para aguantar mucho. Giró sus manos que seguían sobre el teclado y terminó de entenderlo todo. Estaban muy tensas, rojas, sudorosas, como después de haber hecho un esfuerzo sobrehumano.

Su familia le encontró esa misma noche inclinada sobre el ordenador con el cable de este enrollado en su cuello con un nudo muy fuerte. Ya era tarde.

Con el tiempo y pese a la autopsia nadie se creyó que ella se suicidara...porque ella jamás se suicidó.

Comentarios

MoN ha dicho que…
Bien... y ahora como duermo???

fijo que leyo mi blog y ante tanta esquizofrenia aguda decidio suicidarse contagiada....

un besoteeeeeeeeeeeee

he vuelto viva de ortigueira e?? XD
GaBBy ha dicho que…
No te pases!!! Q bueno q ya es de día aquí, si no, seguro me hubiera ido a la cama con insomnio o con el miedo de q la suicida se me hubiera aparecido enmedio de la noche!!! Besos muchos!!!
eFe ha dicho que…
apuf


estas cosas eran las que me hacían tener pesadillas de pequeña


como no pueda dormir esta noche te mato
lidiaelora ha dicho que…
Pero bueno, que soy una cagá!
Sara ha dicho que…
Eduardiño cielo, deja de leer a Poe, te sienta mal...

Muy buen relato para descansar 5 minutos en el trabajo...
lacaja31 ha dicho que…
MON:
Que cómo duermes...mira, que porque estoy a 350 km de ti que sino te decía una sobrada XD

GABBY:
alaaa...si el malo todavía voy a ser yo! la mala es la suicida!! por cierto, aquí ahora es de día...y alli? jaje

EFE:
no mujer...no me mates!

LIDIAELORA:
El próximo post va de risas, garantizado!

SARA:
Descansa mujer!
me alegro de que te guste.
Perséfone ha dicho que…
Me ha gustado mucho el relato, yo hace tiempo que no escribo nada, no veas como me cuesta ponerme delante de la pantalla en blanco...aunque he de confesar que soy más de escribirlo en papel y después pasarlo al ordenador...manías de una...


Ya hacía que no me pasaba por aquí, y es que nunca me doy cuenta de cuando actualizas...


¿Para cuando la poesía?


Besiños.
Carabiru ha dicho que…
Jejejejejje, no se te da mal, no.
Anónimo ha dicho que…
Golo al ataque.
Esta muy bien, aunque no se sabe si sois vos, vuestro lado femenino o, como decis alla, un zagala o piba, que digo yo.
¿Que tal el curso?
Derethor ha dicho que…
Sublime!